Documento sobre Espiritualidad Juvenil Salesiana. El Pdf explora este concepto, analizando sus orígenes, principios fundamentales y aplicación práctica en la educación de los jóvenes universitarios en la materia de Religión.
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Lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y vivisteis en mi, ponedlo por obra (Flp 4, 9).
158 La espiritualidad salesiana El camino de educación en la fe revela progresivamente a los jóvenes un proyecto original de vida cristiana y les ayuda a tomar conciencia de él.
El joven aprende a expresar un modo nuevo de ser creyente en el mundo, y organiza la vida en torno a algunas percepciones de fe, opciones de valores y actitudes evangélicas: vive una espiritualidad.
La investigación sobre una espiritualidad juvenil salesiana, idónea para los tiempos nuevos, tuvo, en los capítulos generales especial y veintiuno, momentos históricos de profundización. Ahora el XXIII Capítulo General la re lanza a las comunidades y entre los jóvenes. La búsqueda sigue; pero la realidad viene de lejos.
La primera formulación aparece en el sueño de los nueve años: «Hazte humilde, fuerte y robusto» (MB 1 125; MBe 1,116). Para ello, Juanito Bosco recibirá en María una madre y maestra que le acompañará en misión juvenil.
Más tarde, en el ámbito de Valdocco, inspirado por Don Bosco, florecen expresiones diversas de santidad y de vida en el Espíritu. Las biografías de Do- t Espiritualidad juvenil salesiana 109 mingo Savio, Francisco Besucco y Miguel Magone describen la santidad juvenil del primer oratorio, que, reconocida oficialmente por la Iglesia, será ofrecida a toda la juventud mediante la canonización de Domingo Savio y la beatificación de Laura Vicuña.
Por otra parte, nuestra tradición siempre ha presentado el sistema preventivo como proyecto de espiritualidad. En el trinomio razón, religión, y amor, fundidos en una sola vivencia por la gracia de unidad, se hallan el contenido y el método del acompañamiento espiritual.
El Joven Cristiano [Juventud Instruida] y los Reglamentos escritos para los alumnos de las casas salesianas transmiten, en el contexto sencillo de la vida ordinaria, las líneas de la espiritualidad salesiana.
Salesiana no es, por tanto, el distintivo particular de un grupo; señala la fuente carismática unida a la corriente espiritual del humanismo de san Francisco de Sales, aplicado por Don Bosco en el oratorio.es espiritualidad juvenil El protagonismo juvenil halló en Valdocco un espa- 159 cio amplio en todos los sectores de la vida, hasta el punto de que los jóvenes fueron llamados por Don Bosco a ser cofundadores, con él, de una nueva Congregación.
Por su parte, los jóvenes le ayudaron a iniciar, en la vida, de cada día, un estilo de santidad nueva, acomodada, a las exigencias típicas del desarrollo del chico. Fueron así, de algún modo simultáneamente discípulos y maestros.
En todas las comunidades salesianas hoy, igual que ayer en el oratorio de Don Bosco, el compromiso espiritual nace de un encuentro que hace brotar la amistad, de la que manan la referencia continua y la compañía buscada para ahondar en la vocación bautismal, y el camino hacia la madurez de fe.
El dicho «quiero estar siempre con Don Bosco» (cf. 110 El camino de la fe MB V, 526; MBe V, 375; cf. también MB VI, 334-335; MBe VI, 257) indica la opción de un modo particular de crecer en la vida del Espíritu: la experiencia de vida cristiana es anterior a la reflexión sistemática.
es, por lo tanto, una espiritualidad educativa 160 Poner al joven, con sus dinamismos interiores, en el centro de la atención del educador y como criterio práctico para establecer los itinerarios que hay que seguir, es la característica fundamental de la espiritualidad juvenil: es una espiritualidad educativa.
Se dirige a todos los jóvenes indistintamente, pero: da la preferencia a los más pobres. Asumir los retos de quienes están lejos o son ajenos a la fe y la irrelevancia de ésta en la vida, pide que los educadores acompañen y compartan la vida de los jóvenes:, «Amad lo que agrada a los jóvenes - repite Don Bosco a los salesianos en la situación actual-, y los jóvenes amarán lo que es del gusto de los superiores» (cf. MB XVII, 111; MBe XVII, 102).
La meta del trabajo del salesiano es hacer que los jóvenes crezcan en plenitud, hasta «la medida de Cristo, el hombre perfecto» (d. Ef 4, 13. 15).
3. Espiritualidad juvenil salesiana PRESENTACIÓN SINTÉTICA
Con objeto de ayudar a las comunidades en una 161 lectura rápida de la propuesta y estimuladas a una profundización posterior, se ofrece una descripción de los núcleos de la espiritualidad juvenil salesiana.
1 1 , 111 112 El camino de la fe 1. Espiritualidad de lo cotidiano
Es síntesis entre fe y vida El reto fundamental para un creyente y para una comunidad es transformar, en virtud de la fe, la vida ordinaria en vivencia evangélica Es fácil proclamarse cristiano de modo genérico; pero es difícil vivir como cristiano, cortando los nudos que hacen problemática la existencia y abriéndose a las exigencias prácticas de las bienaventuranzas. La armonía interior de un joven y su alegría de vivir requieren la gracia de unidad.
En la vivencia salesiana esto es una intuición, gozosa y fundamental a la vez: no es necesario alejarse de la vida ordinaria para buscar al Señor.Las primeras páginas del Joven Cristiano (Juventud Instruida) proclaman esta necesidad juvenil: "Quiero que seáis felices» (cf. MB III, 9; MBe III, 20: "Voy a indicaros un plan de vida que pueda manteneros alegres y contentos»). Cuando los salesianos, prolongando al Don Bosco de Valdocco, viven la caridad pastoral y crean un ambiente de familia donde «se siente la necesidad y la alegría de compartirlo todo» (Const. 16), facilitan la armonía y suscitan en los jóvenes la pregunta sobre la felicidad.
es descubrimiento de la Encarnación En la base de la valoración positiva de la vida cotidiana se halla el descubrimiento continuo del hecho de la Encarnación. La condición humana de Jesucristo revela que Dios está presente en la vida y afirma la trascendencia divina. Jesús hombre es el sacramento, del Padre, la gran mediación definitiva que hace cercano y presente a Dios.
Nos enseña que el lugar para encontrar a Dios es la realidad humana: la nuestra y la ajena, la actual y la histórica. «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 40). Por consiguiente, es la vida hu- 162 163 3. Espiritualidad juvenil salesiana 113 mana la que nos introduce en el acontecimiento de la Encarnación.
La vida es, por tanto y primeramente, don ofrecido a todos; don misterioso, por las expectativas que suscita a manera de cofre que encierra significados y horizontes imprevistos.
es amor a la vida Asumir con coherencia lo ordinario de la existencia; aceptar los retos, interrogantes y tensiones del crecimiento; procurar recomponer los fragmentos en la unidad realizada por el Espíritu en el bautismo; trabajar en superar las ambigüedades que hay en la vida de cada día; fermentar con el amor cualquier opción: tal es el paso obligado para descubrir y amar lo cotidiano como realidad nueva donde Dios actúa como padre.
En el afecto del salesiano que «con bondad, respeto y paciencia» (Const. 15) acompaña la realización de su personalidad y en la acogida incondicional de la comunidad que muestra su predilección por ellos (cf. Cont. 14), los jóvenes descubren un signo de Dios que ama y previene.
A pesar de las experiencias negativas de la paternidad o de las relaciones familiares que puedan haber vivido el corazón nuevo que se están construyendo les ayuda a mirar el mundo de manera distinta.Esta mirada ayudará a percibir que en el origen de nuestra vida, tal como es, con sus impulsos y aspiraciones, hay una llamada de Dios.
«Amar la vida no fragmentada, sino proyectada como vocación, quiere decir aceptar la llamada a trabajar como constructores de humanidad, de justicia y de paz [ ... ] Amar la vida en toda su profundidad, abierta a la cultura y a los ideales, a compartir y a ser solidario, siendo capaz de la valentía de soñar como Don Bosco mundos nuevos, hombres nuevos» (RECTOR MAYOR en Confrontación DB 88).
166 114 2. Espiritualidad de la alegría y el optimismo 165
La alegría de la bondad Lo que aparece evidente en Valdocco es la alegría, el optimismo, la esperanza.
Don Bosco es el santo de la alegría de vivir. Sus chicos aprendieron tan bien la lección, que afirmaban, con lenguaje tipicamente oratoriano, que «la santidad consiste en estar muy alegres» (cf. MB V, 356; MBe V, 256).
Don Bosco ofreció a los jóvenes marginados de su tiempo la posibilidad de experimentar la vida como fiesta y la fe como felicidad.
La música, el teatro, las excursiones, el deporte y la alegría cotidiana de un patio siempre han sido valorizados por la pedagogía salesiana como elementos Educativos de importancia capital. Suscitan numerosas energías de bien, que se orientarán hacia un compromiso de servicio y de caridad.
La fiesta salesiana nunca es manifestación de un vacío interior que busca compensaciones; ni ocasión para distraer de una realidad que muchas veces es dura y que, por tanto, se desea esquivar; es ocasión para construir amistad y desarrollar cuánto hay de positivo en los jóvenes.
Este estilo de santidad podría maravillar a ciertos expertos de espiritualidad y pedagogía, temerosos de que disminuyan las exigencias evangélicas y los compromisos educativos. Sin embargo, para Don Bosco la fuente de la alegría es la vida de gracia, que impone al joven un difícil tirocinio de ascesis y de bondad.
y el esfuerzo del crecimiento Don Bosco, durante toda su vida, encamino a los jóvenes por la senda de la santidad sencilla, serena y alegre, uniendo en una sola experiencia vital el patio, 3. Espiritualidad juvenil salesiana