Documento de Universidad sobre El Desarrollo Organizacional desde la Perspectiva Del Enfoque Sistémico. El Pdf explora las características de un sistema organizacional hospitalario y la aplicación del enfoque de sistemas en Economía, discutiendo la importancia de la medición de productos y la revitalización del sistema sanitario.
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El pensamiento sistémico parte de que una organización no puede entenderse por partes aisladas sino como un total dinámico e interdependiente, donde emergen propiedades complejas. (Erazo, 2015), señala que este enfoque ayuda a identificar variables estructurales, innovaciones y mecanismos de monitoreo en sistemas de salud. En hospitales, esta perspectiva impulsa modelos integrados que gestionan procesos, recursos humanos, tecnología e información de manera coordinada. Esta visión permite analizar como los diversos subsistemas -clínico, administrativo, tecnológico, humano- operan de forma coordinada y se retroalimentan para conducir al hospital hacia sus metas.
El enfoque de sistemas es una perspectiva teórica y metodológica que concibe a las organizaciones como sistemas integrados por elementos interdependientes que interactúan de manera coordinada para lograr un propósito común. Esta visión proviene de la Teoría General de Sistemas formulada por Ludwig von Bertalanffy, la cual fue adaptada a las ciencias administrativas por autores como (Kast & Rosenzweig, 2002), quienes sostienen que las organizaciones deben entenderse como sistemas sociales complejos.
Desde esta perspectiva, un hospital no es simplemente una suma de departamentos o personas, sino una estructura organizada en subsistemas que operan en conjunto. Cada uno de estos subsistemas cumple funciones específicas, pero su rendimiento depende de su capacidad de coordinarse e integrarse con el resto de la organización.2
Según (Kast & Rosenzweig, 2002) y (Guizar Montúfar, 1998), las características esenciales de un sistema aplicado a un hospital son:
Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) documentó cómo la red de hospitales de segundo nivel en el estado de Veracruz funcionaba como un sistema interdependiente para referencia y contrarreferencia de pacientes. Se identificaron cuellos de botella relacionados con la falta de integración entre el área médica y administrativa, lo que llevó a un rediseño de procesos para mejorar la eficiencia (Pública., 2016).
(Gibson, Ivancevich, Donnelly, & Konopaske, 1996), subrayan que el enfoque de sistemas en hospitales:
Por ejemplo, en un hospital regional en Veracruz, la implementación del enfoque de sistemas permitió detectar que los retrasos en cirugía no se debían a los cirujanos, sino a una falta de coordinación entre la central de esterilización, el almacén y el área de admisión, que no programaban ni confirmaban la disponibilidad de insumos quirúrgicos (Navarro Murillo, 1994) (PROAHSA, 1985). A partir de este análisis sistémico, se creó un Comité de Programación Quirúrgica Interdisciplinario que mejoró la eficiencia en un 25%.
A pesar de sus múltiples beneficios, (Barquín Calderón, 2003) advierte que el enfoque sistémico no se aplica adecuadamente en todos los hospitales debido a:
Para superar estos obstáculos, es necesario desarrollar programas de capacitación en pensamiento sistémico, promover liderazgos transformacionales y modernizar la infraestructura tecnológica que permita integrar los sistemas de información.
Entonces, el enfoque de sistemas permite a los hospitales mexicanos diseñar estrategias de gestión más eficaces, mejorar la calidad de la atención y adaptarse de forma integral a su entorno. Su aplicación, sin embargo, requiere voluntad política, liderazgo capacitado y una cultura organizacional abierta al cambio. Como lo afirman (Kast & Rosenzweig, 2002), solo a través de una visión sistémica puede lograrse un desarrollo organizacional real y sostenible.
El enfoque de sistema abierto amplía la perspectiva sistémica al considerar que las organizaciones no operan de forma aislada, sino en constante interacción con su entorno. Según (French & Bell, 1998), los sistemas abiertos reciben insumos del exterior, los procesan internamente y devuelven productos o servicios, recibiendo retroalimentación para corregir y adaptarse.
En el caso de los hospitales, esto implica aceptar pacientes, insumos, tecnologías e información del medio externo (comunidad, autoridades sanitarias, proveedores), transformarlos en servicios de salud mediante procesos clínicos, administrativos y humanos, y devolver al entorno productos como atención médica, resultados clínicos, egresos hospitalarios y datos estadísticos (Kast & Rosenzweig, 2002).
Un ejemplo mexicano de sistema hospitalario abierto es el modelo de Redes Integradas de Servicios de Salud (RISS) impulsado por la Secretaría de Salud en entidades como Yucatán y Guanajuato. Estas redes permiten que los hospitales se coordinen con centros de salud, laboratorios externos y sistemas de referencia5 interinstitucional, respondiendo en tiempo real a necesidades locales de salud pública. Los hospitales, como nodos en la red, deben adaptar su funcionamiento según las demandas comunitarias, disponibilidad de recursos, condiciones epidemiológicas y cambios en la normativa (Salud, 2020).
El enfoque de sistema abierto también implica que los hospitales estén expuestos a múltiples variables externas que influyen en su desempeño: políticas gubernamentales, presión social, cambios tecnológicos, desastres naturales, pandemias, expectativas ciudadanas, entre otros. Por ello, deben ser instituciones adaptativas, con mecanismos ágiles de respuesta y actualización continua (Gibson, Ivancevich, Donnelly, & Konopaske, 1996).
Los beneficios del enfoque abierto son claros: mejora la capacidad de adaptación del hospital, lo hace más sensible a las necesidades de la comunidad y permite una mejor gestión de recursos al considerar el entorno. Sin embargo, también implica riesgos, como la vulnerabilidad frente a cambios políticos, presupuestales o epidemiológicos. Para (French & Bell, 1998), los sistemas abiertos exitosos son aquellos que logran un equilibrio dinámico con su entorno, manteniendo su identidad interna pero con capacidad de transformación.
El enfoque de sistema abierto aplicado a hospitales mexicanos refuerza la idea de que la calidad, sostenibilidad y pertinencia de la atención médica no dependen solo de los procesos internos, sino de la capacidad de la institución para interactuar proactivamente con su entorno social, tecnológico y normativo.6
El diagnóstico del sistema en una organización hospitalaria es un proceso analítico que permite comprender la situación actual de la institución, identificar disfuncionalidades, conocer las interrelaciones entre sus componentes y detectar oportunidades de mejora. Es un paso esencial en el desarrollo organizacional, ya que proporciona la base para planear intervenciones efectivas que mejoren el desempeño institucional (French & Bell, 1998).
Según (Guizar Montúfar, 1998), el diagnóstico sistémico considera no solo los procesos internos, sino también las condiciones del entorno. Implica una mirada holística que permite entender el "estado de salud" de una organización hospitalaria desde múltiples dimensiones: estructural, funcional, cultural, humana y tecnológica.
El diagnóstico puede abordarse mediante diversas técnicas:
(Guizar Montúfar, 1998), propone una secuencia en el diagnóstico organizacional:
En este hospital, se aplicó un diagnóstico institucional que reveló deficiencias en comunicación interdepartamental y clima laboral. Se realizaron encuestas estructuradas que permitieron rediseñar procesos y establecer mecanismos de evaluación de desempeño. Este caso fue documentado en un artículo de la Revista Mexicana de Ciencias de la Administración (RMCyA, 2015).
Barquín Calderón (2003) destaca que el diagnóstico organizacional no debe verse como una auditoría aislada, sino como un proceso participativo que involucre a todos los niveles de la organización. Además, debe actualizarse periódicamente para mantener vigente la capacidad de respuesta institucional ante cambios internos o externos.
En hospitales que aspiran a la acreditación por parte del Consejo de Salubridad General o certificaciones internacionales como Joint Commission, el diagnóstico sistémico es una condición indispensable para evaluar el cumplimiento de estándares de calidad y seguridad del paciente. El sistema hospitalario no solo permite corregir errores, sino también alinear los procesos con estándares de calidad nacionales e internacionales.