Documento de Temarios Oposiciones sobre Educador Infantil Albatera. El Pdf detalla las características motrices y el desarrollo psicomotor en niños de 0 a 3 años, abordando etapas evolutivas y reflejos innatos. Este material de Psicología para Oposiciones es útil para el estudio autónomo, proporcionando explicaciones detalladas sobre el desarrollo físico y sensoriomotor.
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El desarrollo físico y psicomotor supone que se abran a los niños ciertas posibilidades evolutivas, en lo que se refiere a nuevas adquisiciones y posibilidades motrices, pero, a su vez, impone ciertas limitaciones al cambio en todo momento, quedando supeditadas las acciones corporales al avance paulatino de la propia piscomotricidad.
Así, el desarrollo madurativo puede decir que no es sólo una mera realidad biológica, sino que es algo que está abierto a la interacción con el entorno, a las relaciones con los demás y a la estimulación que cada niño tenga la suerte de recibir.
El área motriz se refiere al estudio de la aparición, formación y evolución de todos los desarrollos que tienen que ver con el movimiento corporal, la coordinación, el equilibrio, el control postura, etc. que forman parte del bagaje de un individuo, y de cuál es su implicación educativa.
En el momento del nacimiento, un bebe normal suele pesar unos 3,5 kg y medir alrededor de 50 cm. Hacia el cuarto mes habrá duplicado ese peso de nacimiento y al terminar el primer año lo habrá triplicado.
Este crecimiento físico, aunque asombroso, es muy sensible a factores externos como la alimentación o las condiciones de vida, aunque, también, esta influencia viene algo limitada por la herencia genética que ha recibido el niño de sus progenitores.
Los bebés recién nacidos muestran conductas muy características basadas en reflejos, lo que nos indica un instinto innato de supervivencia y adaptación. Los reflejos son respuestas involuntarias a estímulos particulares que van desapareciendo con la maduración pero que son esenciales para el correcto desarrollo del bebé. Los bebés muestran varios reflejos en concreto: el reflejo de succión (el bebé chupa y absorbe todo lo que roza sus labios en respuesta al instinto de alimentación y a la succión que ha de producirse para mamar); el reflejo de temperatura corporal (el bebé, si siente calor, se quedará quieto, y si tiene frío acercara sus piernas al resto del cuerpo para aumentar su temperatura); el reflejo de respiración (el bebé comienza a respirar por sí mismo incluso antes de que se lew corte el cordón umbilical, que es la fuente de su oxígeno; mueve las piernas y brazos si le tapan la cara y puede mantenerse largo tiempo bajo el agua); el reflejo de marcha (el bebé, con muy pocos días de vida, es capaz de flexionar las piernas y simular que camina si se le sostiene en posición vertical sobre el suelo); el reflejo de presión (cuando algo toca la palma de su mano la cierra y lo agarra con firmeza); el reflejo de natación (si se le coloca horizontalmente sobre el agua agarrándolo del abdomen el bebé realizará brazadas simulando que nada); el reflejo de Babinski (si se le acarician las plantas de los pies abrirá sus dedos en forma de abanico); y el reflejo de moro (el bebé separa los brazos de su cuerpo y se los lleva al pecho haciendo como que se protege cuando se golpea o se mueve la superficie sobre la que permanece reposado).
El desarrollo va produciendose a lo largo de un proceso de teleencefalización (desarrollo desde el centro hacia la periferia); a medida que se va produciendo este desarrollo en el terreno del comportamiento y las acciones, lo automático se va convirtiendo en voluntario y lo incontrolado en controlado.
Para comprender la secuencia de las habilidades motoras es de gran utilidad conocer dos términos latinos: proximal-distal y céfalo-caudal.
El primer término significa "desde lo cercano hacia lo lejano" e indica que el desarrollo avanza desde el centro del cuerpo hacia las extremidades. Céfalo-caudal significa "desde la cabeza hacia la cola" y se utiliza para referirse a la dirección en que avanza el desarrollo. Así pues, se controlan antes las partes del cuerpo más próximas a la cabeza y las más cercanas al centro del eje corporal.
Igualmente, existen otras dos leyes fundamentales en la organización de los movimientos: la ley del progresivo refinamiento y coordinación, por la que primero se controlan los movimientos de los grandes músculos del cuerpo, y la ley de desarrollo de flexores y exteriores, que indica que poseen primacía los músculos flexores (agarrar antes que soltar, por ejemplo). A consecuencia de todas estas leyes, el movimiento del niño se va integrando y va controlando voluntariamente un mayor número de grupos musculares, con lo que se va haciendo progresivamente más preciso en sus movimientos.
Algunos de los logros madurativos más relevantes en este período son:
Control de la Cabeza 3 -4 meses Posición sentado 6-7 meses Gateo 8 meses Camina conayuda 10- 12 meses Camina sin ayuda 12-14 meses Corretea 18 meses
Figura 1. Tabla: Logros madurativos más relevantes en el periodo de 0 a 2 años.
A partir del segundo año de vida el crecimiento es algo más lento, pero aún así sigue siendo muy rápido. Con dos años los niños suelen pesar alrededor de 13 kg y medir ya entre los 80 y 90 cm. De uno a dos años comienza a perder más grasa debido a que ya sabe caminar y se está moviendo continuamente. A lo largo de este año las habilidades de los dedos mejoran y la motricidad fina se vuelve mucho más sofisticada; el acto de recoger objetos, que antes era muy continuado, empieza ahora a convertirse en un proceso muy selectivo y no tan compulsivo.
Se inicia ahora el proceso de desarrollo del esquema corporal y el desarrollo de la lateralidad y aparece el juego simbólico, lo que posibilitará a los niños relacionarse con el entorno de una forma totalmente diferente. Respecto al autocontrol corporal la ley próximodistal permite que se vaya haciendo posible el manejo fino de los músculos de la muñeca y los dedos.
De 2 a 3 años habrá crecido 5 cm y ganado tres o cuatro kilos de peso.
El aspecto de sus pies cambia y desaparece la almohadilla de grasa bajo el puente del pie, característica de los bebés. En este período comienza a caminar más erguido y su columna se endereza, y adquiere control en acciones más complicadas tales como dar patadas a una pelota.
Este estadio comprende desde el nacimiento, cuando el bebé solamente posee una conducta meramente refleja, hasta los 2 años, cuando aparece la capacidad simbólica. El bebé se relaciona con el mundo a través de los sentidos y la acción, establece relaciones objetos-actos, distingue medio-fines, desarrolla la intencionalidad, y dirige su comportamiento hacia metas cada vez menos inmediatas. A grandes rasgos, en este estadio se pasan de las reacciones circulares primarias, donde el bebé, de forma espontánea, realiza algo que le produce agrado y tiende, entonces, a repetirlo (como la ecolalia); pasando por las reacciones circulares secundarias, que siguen el mismo esquema que las primarias pero interviniendo ahora elementos ajenos al propio cuerpo, como agitar el sonajero por agrado; hasta llegar, finalmente, a las representaciones mentales, cuando el niño comienza a pensar.
Dentro de este estadio se encuentran los siguientes subestadios:
Este estadio abarca desde los 2 hasta los 7 años. El niño preoperacional sólo piensa lo que percibe y su razonamiento se torna transductivo, yendo de lo particular a lo particular sin establecer analogías inmediatas. Este pensamiento peculiar tiene una serie de características:
Entre los 4 y los 5 meses, los bebés continúan relacionándose y comunicándose con las personas de su entorno mediante el llanto y la risa, pero ahora comienzan a realizar diferentes sonidos con su cuerpo. Rien y gritan, y repiten sonidos varias veces porque les produce satisfacción oírse a sí mismos, además de pretender la atención de los adultos. La sonrisa del bebé indica ahora agrado social ante las personas y se vuelve mucho más franca. Del mismo modo, le continúa llamando mucho la atención la voz de los humanos y se mantiene atento cuando escucha a la gente hablar. Suele hacer ruidos para reclamar la atención de la gente y, cuando lo llaman por su nombre dirige su mirada hacia el foco del sonido, quedando expectante y quieto.
Entre los 3 o 4 meses, el bebe comienza a distinguir y reconocer a las personas que cuidan de él, y sonríe y patalea mostrando su entusiasmo. Le gusta que jueguen con el al "cucú": taparle la cara y tratar de destaparse, que su cuidador se esconda y esperar a ver que pasa. Estos juegos lo estimulan mucho y le hacen estar atento.
Entre los 6 y 9 meses los bebés comienzan a repetir ciertas sílabas con fonemas sencillos (ma-ma-ma; ta-ta-ta) lo que se conoce como balbuceo.
Con 10 meses comienza un refinado sistema de comunicación: la señalización. El niño de diez meses ya es capaz de señalar aquello que quiere o le llama la atención, lo que supone empezar a comprender el punto de vista de los demás. Comienza a manifestar entonaciones en sus sonidos parecidas a las de los adultos, comprende palabras sencillas y órdenes simples si se las explican con