Documento del Departamento de Filosofía sobre Filosofía. El Pdf explora la filosofía, su papel crítico y su evolución histórica en la Edad Media y Moderna, con figuras clave como Tomás de Aquino, Descartes y Kant. Este material de estudio de nivel universitario aborda las principales ramas de la filosofía, como metafísica, epistemología, ética y lógica, y su relación con la ciencia.
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"El señor, al que pertenece el oráculo que está en Delfos, no dice ni esconde, sino que señala" Heráclito
Prof. David Fernández Rodríguez¿Qué es la filosofía? Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva, ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve ni al Estado, ni a la Iglesia, que tiene otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraria a nadie no es filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa. Sólo tiene éste uso: denunciar la bajeza del pensamiento en todas sus formas. ¿Existe alguna disciplina fuera de la filosofía que se proponga la crítica de todas las mixtificaciones, sea cual sea su origen o su fin? Denunciar todas las ficciones sin las que las fuerzas reactivas (del resentimiento y la mala conciencia) no podrían prevalecer. Denunciar en la mistificación esa mezcla de bajeza y de estupidez que forma también la asombrosa complicidad de las víctimas y sus autores. En fin, hacer del pensamiento algo agresivo, activo y afirmativo. Hacer hombres libres, es decir, hacer hombres que no confundan los fines de la cultura con el provecho del Estado, la Moral o la Religión. Combatir el resentimiento y la mala conciencia que ocupan el lugar del pensamiento. ¿Quién a excepción de la filosofía se interesa por ello? La filosofía como crítica nos dice lo más positivo de sí misma: empresa desmitificadora. Y, a éste respecto, que nadie se atreva a proclamar el fracaso de la filosofía. Por muy grandes que sean la estupidez y la bajeza serían mucho mayores si no subsistiera un poco de filosofía que, en cada época, les impidiera ir todo lo lejos que querrían. Le prohíbe respectivamente, aunque sólo sea por el qué dirán, ser todo lo estúpida y lo baja que cada una por su cuenta desearía. No les son permitidos ciertos excesos, pero ¿quién, excepto la filosofía, se los prohíbe? ¿ Quién les obliga (a los filósofos) a enmascararse, a adoptar aires nobles e inteligentes, aires de pensador? Ciertamente existe una mistificación propia de la filosofía; la imagen dogmática del pensamiento y la caricatura de la crítica lo demuestran. Pero la mistificación de la filosofía empieza a partir del momento en que ésta renuncia a su papel ... desmitificador, y tiene en cuenta los poderes establecidos: cuando renuncia a detestar la estupidez, a denunciar la bajeza. ( ... ) desde Lucrecio hasta los filósofos del siglo XVIII supieron del arte del pensar, un arte crítico. Supieron decirles a los hombres lo que ocultaba su mala conciencia y su resentimiento. Supieron oponerse a los valores y los poderes establecidos aunque no fuera más que por la imagen del hombre libre. Después de Lucrecio ¿cómo es posible aún pensar para qué sirve la filosofía? Gilles Deleuze, Nietzsche y la filosofía
Lo que hoy llamamos Grecia se fue formando hace catorce siglos antes de Cristo a partir de pueblos y ciudades que se habían forjado a base de invasiones y guerras por los territorios. Estos pueblos eran politeístas. A los dioses del Olimpo se les rezaba para pedir buenas cosechas, comida, seguridad, suerte y victorias en la batalla. Eran personas profundamente supersticiosas. El Oráculo de Delfos era un templo de adivinación al que acudían para pedir consejo sobre el futuro. Los principales dioses, que eran de todo menos bondadosos, eran adúlteros, lujuriosos, envidiosos, incestuosos, coléricos, tramposos e impresentables; eran una docena: Zeus, el padre y rey de todos era la máxima autoridad. Su legítima mujer era Hera, cuyo cuñado Poseidón, hermano de Zeus, era el rey del mar. Héfesto era rey del fuego (trabajaba en una fragua). Dioniso era el representante de la embriaguez y de las pasiones en el Olimpo de los dioses. Ares era el dios de la guerra. Aunque guerreras también fueron Artemis, aficionada a la caza y a pasear por los bosques, y Atenea, nacida de un martillazo que Hefesto le dio a Zeus en la cabeza, que, de ojos verdes, era diosa de la sensatez y la sabiduría. Apolo fue el dios de la mesura y la belleza. Y Afrodita la diosa de la belleza y del amor. Hermes fue el mensajero de los dioses puesto que era el mejor dotado de entre ellos para la persuasión y la comunicación. ¿Por qué tuvo el ser humano que inventar todas estas historias sobre seres mitológicos? El ser humano ha necesitado, desde el inicio de los tiempos, conocer el mundo en el que vive y explicar los fenómenos para los que no tenía una respuesta. En el inicio de su existencia fueron los mitos -narraciones fantásticas que apelaban a seres divinos- los que le sirvieron para orientarse en el mundo y para dar explicaciones a todos los fenómenos que no entendían.
Las circunstancias que rodeaban al hombre mítico eran de riesgo e inseguridad, provocadas por catástrofes naturales, epidemias, hambrunas o guerras. Además, carecían del poder tecnológico que hoy poseemos nosotros para dominar la naturaleza. De manera que el hombre mítico necesita encontrar una explicación a todas estas circunstancias. Por ello, los fenómenos de la naturaleza, las relaciones sociales, temas como la muerte, la amistad y el amor eran explicados desde los mitos. El ser humano, hasta hace aproximadamente 2.500 años, sólo confió en la fe, en la imaginación y en el valor de la tradición. Y todas estas historias eran comunicadas de unas generaciones a otras a través de la tradición oral.
El pensamiento mítico tiene cuatro características fundamentales:
El pueblo griego, según nos lo ha narrado Homero, en la Ilíada y la Odisea, fue un pueblo inmerso en este modo de ver el mundo donde el mito servía de explicación de todo lo que ocurría. Pero el mito no era una narración que se contaba sino que era una realidad que se vivía. Se trataba de historias que creían habían acontecido en tiempos remotos y que habían influido en la constitución del mundo y en el destino del ser humano.
Pero en el siglo VI a.C. el pueblo griego comenzó a dejar de creer en los mitos y a dejar de lado la tradición. Entre las razones que llevaron a esto habría que destacar el contacto de este pueblo con otras culturas, contacto que se produjo como consecuencia del comercio marítimo con otros pueblos del Mediterráneo y de Asia. Así, al empezar a dejar de creer en los mitos, comenzaron a valorar la razón -el logos- como la principal capacidad humana para interpretar la naturaleza y plantear respuestas a los enigmas que ésta le planteaba. El resultado de esta nueva confianza en la razón dio lugar al nacimiento de la filosofía y de la ciencia. Estos nuevos pensadores, llamados presocráticos, rechazaron la experiencia como fuente de conocimiento -aquello que se conocía a través de los sentidos- porque a menudo los conducía a conocimientos contingentes, cambiantes y confusos. Para ellos, la razón era la única fuente fiable de conocimientos. Ella debía servir para explicar el origen, el orden y los elementos constitutivos últimos de la naturaleza.