El Proyecto de Intervención de Ungs: Apuntes universitarios

Documento de Ungs sobre El Proyecto de Intervención. El Pdf explora el concepto de proyecto de intervención, sus finalidades, el proceso de elaboración y los criterios para la selección de problemas, útil para estudiantes universitarios que estudian disciplinas sociales.

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el Proyecto de intervención
Daniela Stagnaro
Natalia Da Representaçao
¿Qué es un proyecto de intervención?
El proyecto de intervención es un género discursivo del ámbito profesional que
cumple un rol importante en las prácticas profesionales de campos disciplinares como
el urbanismo, la sociología, las políticas sociales, el trabajo social, la administración
pública, la economía y la salud. Su propósito consiste en diagnosticar y caracterizar
un problema de orden práctico o una situación problemática para plantear estrategias
que permitan articular acciones para su superación. Por ejemplo, en el campo del
urbanismo y de las políticas sociales, se plantean problemáticas como el subdesa-
rrollo en la periferia pobre metropolitana, la falta de medios de transporte, el alto
grado de analfabetismo, la alta tasa de desnutrición infantil, la falta de canales de
comercialización, los vacíos urbanos que no son funcionales a los requerimientos
actuales de desarrollo urbano.
La intervención puede tener diversas nalidades: correctiva, preventiva o de
desarrollo. Sin embargo, es importante notar que bajo una u otra modalidad siempre
los proyectos se proponen la transformación de la realidad y se centran en el “hacer”.
Más concretamente, se trata de la planicación de acciones articuladas que permitan
que el ente, sector, institución o territorio que se debe intervenir alcance un nivel
óptimo de funcionamiento o desarrollo. En consecuencia, para que el proyecto sea
exitoso debe contribuir signicativamente a la demanda que surge del diagnóstico
de la situación problemática.
Teniendo en cuenta estas características del proyecto de intervención, es
necesario señalar que este género muchas veces constituye una herramienta de un
proyecto político destinada a transformar la realidad. Un proyecto de intervención
puede estar inserto dentro de un plan estratégico más amplio: por ejemplo, un pro-
yecto de intervención dentro de un municipio puede responder a los lineamientos
de un programa nacional, o un proyecto de intervención urbana puede inscribirse
en un plan de desarrollo urbano integral de mayor alcance.
Existe una serie de requisitos a los que el proyecto debe adecuarse. En primer
lugar, es necesario que se adapte a las circunstancias espaciales y temporales: el
proyecto debe ser factible, debe poder ejecutarse en un determinado período. En
segundo lugar, las acciones que se propongan deben ajustarse al presupuesto asig-
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Daniela Stagnaro y Natalia Da Representaçao
nado, es decir, ser viables. Finalmente, el proyecto debe responder a las demandas
y a las culturas organizacionales, como así también a las ideologías políticas que
subyacen a las instituciones/sectores/territorios.
El proceso de elaboración de un proyecto de intervención
En función del propósito señalado previamente, el proyecto de intervención
requiere, en primer lugar, la elaboración de un diagnóstico de la realidad actual que
permita identicar y seleccionar los problemas o las situaciones susceptibles de
ser mejoradas. Este diagnóstico debe permitir analizar las necesidades o demandas
prioritarias a partir de las cuales se formula el proyecto estratégico, es decir, el plan
de acciones. En el campo de las disciplinas sociales, como este tipo de proyectos
involucra no solo aspectos materiales, sino también ideológicos, la observación de
la realidad se realiza en tres direcciones: una que apunta a los aspectos materiales y
objetivos (población, viviendas, recursos naturales, infraestructura, salud, nivel de
educación, etc.); otra que atiende a la práctica social y su historia, es decir, al modo
en que los sujetos han ido transformando la realidad existente (la manera en que los
sujetos han respondido a los problemas, los proyectos anteriores y los resultados
obtenidos, la capacidad organizativa y técnica existente, etc.); y, nalmente, los va-
lores subjetivos de la gente que permiten identicar las motivaciones de los sujetos
para actuar de determinada manera (creencias, costumbres, valores, perspectivas,
etc.) (Horejs, 1995).
La elaboración de proyectos de intervención forma parte de una práctica profe-
sional dividida en etapas que varían en número según los autores que se han ocupado
de describir estos proyectos. Suelen considerarse cuatro fases generales: diagnóstico,
diseño, desarrollo y evaluación. Sin embargo, estas pueden especicarse aún más.
Horejs (1995) plantea que se trata de seis etapas: 1) la identicación del problema,
2) la formulación y el análisis de factibilidad, 3) la negociación y el nanciamiento,
4) la ejecución, 5) la fase de operación o funcionamiento y 6) el seguimiento y la
evaluación. Por su parte, Laplacette (2007) agrega una etapa inicial de construcción
de la visión, el escenario futuro que se quiere lograr. Más allá del número de eta-
pas que se propongan, todos los autores coinciden en que la intervención debe ser
planicada, que la ejecución es un proceso exible que supone adaptaciones de la
planicación a la realidad emergente y que la evaluación es un proceso permanente.
Por otra parte, a diferencia de los proyectos de investigación, que exigen la
construcción de un marco teórico, el proyecto de intervención puede vincularse con
nociones y principios teóricos generados en otras instancias; pero su explicitación no
constituye un requisito del género. Más allá de que no sea necesaria la explicitación,
esta se pone en juego junto con la metodología y los datos empíricos a la hora de
elaborar un proyecto de intervención, en tanto la formación disciplinar del sujeto a
cargo de esta producción determina de manera intrínseca la mirada, el recorte del
problema y el diseño de estrategias. Así, la investigación puede guiar el proceso

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El Proyecto de Intervención

Daniela Stagnaro Natalia Da Representação

¿Qué es un proyecto de intervención?

El proyecto de intervención es un género discursivo del ámbito profesional que cumple un rol importante en las prácticas profesionales de campos disciplinares como el urbanismo, la sociología, las políticas sociales, el trabajo social, la administración pública, la economía y la salud. Su propósito consiste en diagnosticar y caracterizar un problema de orden práctico o una situación problemática para plantear estrategias que permitan articular acciones para su superación. Por ejemplo, en el campo del urbanismo y de las políticas sociales, se plantean problemáticas como el subdesa- rrollo en la periferia pobre metropolitana, la falta de medios de transporte, el alto grado de analfabetismo, la alta tasa de desnutrición infantil, la falta de canales de comercialización, los vacíos urbanos que no son funcionales a los requerimientos actuales de desarrollo urbano.

La intervención puede tener diversas finalidades: correctiva, preventiva o de desarrollo. Sin embargo, es importante notar que bajo una u otra modalidad siempre los proyectos se proponen la transformación de la realidad y se centran en el "hacer". Más concretamente, se trata de la planificación de acciones articuladas que permitan que el ente, sector, institución o territorio que se debe intervenir alcance un nivel óptimo de funcionamiento o desarrollo. En consecuencia, para que el proyecto sea exitoso debe contribuir significativamente a la demanda que surge del diagnóstico de la situación problemática.

Teniendo en cuenta estas características del proyecto de intervención, es necesario señalar que este género muchas veces constituye una herramienta de un proyecto político destinada a transformar la realidad. Un proyecto de intervención puede estar inserto dentro de un plan estratégico más amplio: por ejemplo, un pro- yecto de intervención dentro de un municipio puede responder a los lineamientos de un programa nacional, o un proyecto de intervención urbana puede inscribirse en un plan de desarrollo urbano integral de mayor alcance.

Existe una serie de requisitos a los que el proyecto debe adecuarse. En primer lugar, es necesario que se adapte a las circunstancias espaciales y temporales: el proyecto debe ser factible, debe poder ejecutarse en un determinado período. En segundo lugar, las acciones que se propongan deben ajustarse al presupuesto asig- UNGS . 157Daniela Stagnaro y Natalia Da Representaçao nado, es decir, ser viables. Finalmente, el proyecto debe responder a las demandas y a las culturas organizacionales, como así también a las ideologías políticas que subyacen a las instituciones/sectores/territorios.

El proceso de elaboración de un proyecto de intervención

En función del propósito señalado previamente, el proyecto de intervención requiere, en primer lugar, la elaboración de un diagnóstico de la realidad actual que permita identificar y seleccionar los problemas o las situaciones susceptibles de ser mejoradas. Este diagnóstico debe permitir analizar las necesidades o demandas prioritarias a partir de las cuales se formula el proyecto estratégico, es decir, el plan de acciones. En el campo de las disciplinas sociales, como este tipo de proyectos involucra no solo aspectos materiales, sino también ideológicos, la observación de la realidad se realiza en tres direcciones: una que apunta a los aspectos materiales y objetivos (población, viviendas, recursos naturales, infraestructura, salud, nivel de educación, etc.); otra que atiende a la práctica social y su historia, es decir, al modo en que los sujetos han ido transformando la realidad existente (la manera en que los sujetos han respondido a los problemas, los proyectos anteriores y los resultados obtenidos, la capacidad organizativa y técnica existente, etc.); y, finalmente, los va- lores subjetivos de la gente que permiten identificar las motivaciones de los sujetos para actuar de determinada manera (creencias, costumbres, valores, perspectivas, etc.) (Horejs, 1995).

La elaboración de proyectos de intervención forma parte de una práctica profe- sional dividida en etapas que varían en número según los autores que se han ocupado de describir estos proyectos. Suelen considerarse cuatro fases generales: diagnóstico, diseño, desarrollo y evaluación. Sin embargo, estas pueden especificarse aún más. Horejs (1995) plantea que se trata de seis etapas:

  1. la identificación del problema,
  2. la formulación y el análisis de factibilidad,
  3. la negociación y el financiamiento,
  4. la ejecución,
  5. la fase de operación o funcionamiento y
  6. el seguimiento y la evaluación.

Por su parte, Laplacette (2007) agrega una etapa inicial de construcción de la visión, el escenario futuro que se quiere lograr. Más allá del número de eta- pas que se propongan, todos los autores coinciden en que la intervención debe ser planificada, que la ejecución es un proceso flexible que supone adaptaciones de la planificación a la realidad emergente y que la evaluación es un proceso permanente.

Por otra parte, a diferencia de los proyectos de investigación, que exigen la construcción de un marco teórico, el proyecto de intervención puede vincularse con nociones y principios teóricos generados en otras instancias; pero su explicitación no constituye un requisito del género. Más allá de que no sea necesaria la explicitación, esta se pone en juego junto con la metodología y los datos empíricos a la hora de elaborar un proyecto de intervención, en tanto la formación disciplinar del sujeto a cargo de esta producción determina de manera intrínseca la mirada, el recorte del problema y el diseño de estrategias. Así, la investigación puede guiar el proceso 158 . UNGSEl proyecto de intervención de intervención y, al mismo tiempo, permite evaluarlo en términos de eficacia y resultados. En este sentido, la investigación participa en cuatro momentos de la intervención: al inicio, en forma de diagnóstico; en el diseño, ayudando a la cons- trucción de indicadores; en el proceso, como monitoreo; y al finalizar, en términos de evaluación de resultados.

Situación comunicativa

El proyecto de intervención participa en un circuito comunicativo complejo que puede realizarse de diversas maneras. Organismos gubernamentales (por ejemplo, los municipios), ONG, entidades de bien público, organizaciones comunitarias y consultorías suelen requerir los servicios de expertos (sociólogos, urbanistas, ecó- logos urbanos, politólogos sociales, economistas) para la elaboración de proyectos de intervención.

En primera instancia, quienes participan de la interacción comunicativa son, por un lado, los destinatarios que contratan el servicio, pagan por él y cumplen el rol de evaluadores del proyecto y, por el otro, los expertos que están a cargo de su redacción. En este sentido, los expertos suelen ser agentes externos a la situación o ámbito sobre el que se planifica la intervención, aunque en ocasiones los proyectos son gestados por especialistas de los propios equipos que confor- man estos ámbitos.

Algunos autores destacan la conveniencia de atender a las configuraciones de poder en las situaciones de intervención, en tanto las personas, grupos u organiza- ciones intervinientes operan en un campo de fuerzas sociales con actores diversos, cada uno de los cuales posee intereses definidos que pueden ser favorables o no al desarrollo del proyecto (Laplacette, 2007).

Los criterios que se toman en cuenta a la hora de evaluar un proyecto de intervención son de carácter práctico e incluyen su factibilidad, su viabilidad, su funcionalidad, sus costos en relación con los resultados esperados, su impacto. En cuanto a su redacción, se valora, además, la brevedad, la claridad, la concisión y la coherencia.

Cuando el proyecto es solicitado por una consultoría, el experto puede ser contratado solo para su elaboración, por lo que los destinatarios del texto son, ade- más, de los consultores que lo evalúan, la entidad, organización social, organismo o institución que lo haya solicitado. En este contexto, el experto autor del texto no está a cargo de la ejecución del proyecto, lo que pone de relieve la exigencia de claridad y orden en la presentación de la redacción de la propuesta para que pueda ser implementada por otros sin dificultad.

Si los evaluadores aprueban el proyecto de intervención y se decide implementar la propuesta, aparece otro grupo de actores que se constituyen en destinatarios: los referentes encargados de ejecutar las acciones del proyecto, algunos actores destina- tarios de las acciones del proyecto y autoridades locales. Cabe destacar que algunos UNGS . 159Daniela Stagnaro y Natalia Da Representaçao de estos destinatarios solo acceden a la lectura parcial de partes del proyecto cuando no están a cargo de la gestión directa de la intervención.

En el contexto universitario, suele solicitarse a los estudiantes la elaboración de proyectos de intervención en materias de carreras como Sociología, Urbanismo, Trabajo Social, Políticas Sociales, Ecología Urbana y Enfermería. En estos casos, se trata de un ejercicio que entrena a los estudiantes en los géneros y las prácticas del ámbito profesional. La interacción comunicativa se establece, entonces, entre los estudiantes que son desafiados a posicionarse como profesionales con la ayuda de sus docentes que, simultáneamente, actúan como evaluadores. En ocasiones, los estudiantes formulan propuestas de intervención en contextos reales, en cuyo caso los actores involucrados en dichos ámbitos también son destinatarios del texto.

Organización del proyecto de intervención

El propósito del proyecto de intervención es aportar una solución nueva a las demandas o problemas identificados en una población específica. Para el logro de esta meta comunicativa, el texto suele organizarse en varias partes o etapas.

El texto se inicia con un título que condensa la problemática o demanda a la que se pretende dar respuesta, además de referir a la población o territorio específicos sobre los que recae la intervención. Por ejemplo: "Aportes para el desarrollo local de la periferia pobre metropolitana: Proyecto de intervención urbanística en la zona de Cruce Derqui" (Bustos, 2009), "Niños y adolescentes en situación de pobreza afectados por el VIH/SIDA" (Laplacette, 2007).

A continuación del título, los autores suelen continuar el texto con una etapa introductoria que sirve para presentar el problema sobre el que se propone la in- tervención, su planteo y delimitación, junto con la explicación de los factores que inciden en forma directa e indirecta sobre él. Esta parte textual suele ubicarse debajo del subtítulo "Introducción", cuya referencia designa esta parte de la estructura. Cabe señalar que no siempre aparece el subtítulo.

En esta misma etapa del texto, se realiza además la caracterización y con- textualización del problema. Por ejemplo, si la intervención se proyecta sobre un municipio, se da cuenta de diversos aspectos: ubicación geográfica y tipográfica, historia, población y organización social, economía, infraestructura social. Además, se justifican los motivos por los cuales se considera necesaria la intervención.

Como anticipamos en el primer apartado, la propuesta de intervención solo en ocasiones incluye, luego de la introducción, un "Marco teórico" que presenta la definición de los principales conceptos que se utilizan para el planteo del problema, de los indicadores y el desarrollo de la propuesta de intervención.

En algunos casos, se coloca una sección "Antecedentes del proyecto" en lugar del diagnóstico. En este segmento se incorpora información acerca de las condiciones tanto económicas como sociales que condujeron a la elaboración del proyecto; se revisan las experiencias previas en el territorio o en la comunidad, los proyectos, 160 . UNGS

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