INTRODUCCIÓN
Los accidentes ocurren en todas partes, en las más diferentes circunstancias y,
a veces, con graves consecuencias. El hombre de hoy está expuesto a ellos
como ninguna otra generación, ya sea en el trabajo, en la calle o en la vida
doméstica. Ante los riesgos que amenazan al hombre, la población debiera de
estar suficientemente formada para prestar primeros auxilios en casos de
urgencia.
La prestación de primeros auxilios supone la asistencia inmediata, limitada y
temporal, prestada en caso de accidente o enfermedad súbita, por una persona
circundante o socorrista, en tanto se espera la llegada de asistencia médica o
se transporta adecuadamente al hospital. Es decir, son las medidas
terapéuticas y de asistencia a una persona lesionada, previas al definitivo
tratamiento médico y quirúrgico.
En el ámbito laboral se hace necesario que todos los trabajadores (o que por lo
menos que un número significativo de los mismos) estén formados en primeros
auxilios y, en particular, en aquellos que puedan ser más necesarios según el
tipo de actividad que se realice en la empresa.
En un principio, la prestación de primeros auxilios, antes que una obligación
legal, es un deber moral básico. Desde el punto de vista legal, los Códigos
Penales de la mayor parte de los países europeos contemplan penas de multa
y prisión para la persona que no prestará auxilio, incrementándose la sanción si
además fuera causante de los daños. El Código Penal español (Ley Orgánica
10/1995, de 23 de noviembre de 1995), en relación a la omisión del deber de
socorro, recogen en su artículo 195 que:
- El que no socorriere a una persona que se halle desamparada y en peligro
manifiesto y grave, cuando pudiere hacerlo sin riesgo propio, ni de terceros,
será castigado con la pena de multa de tres a doce meses.
- En las mismas penas incurrirá el que, impedido de prestar socorro, no
demande con urgencia auxilio ajeno.
- Si la víctima lo fuere por accidente ocasionado fortuitamente por el que
omitió el auxilio, la pena será de prisión de seis meses a 18 meses, y si el
accidente se debiere a imprudencia, la de prisión de seis meses a cuatro
años.
PRINCIPIOS GENERALES EN LA APLICACIÓN DE PRIMEROS
AUXILIOS. PRIORIDADES DE ACTUACIÓN
De la forma en que sean aplicados los primeros auxilios, y de la decisión de
aplicarlos, puede depender, en algunos casos, la vida o muerte de un
semejante. Los primeros auxilios que se aplican a una persona tienen como
objetivos:
- Preservar la vida.
- Paliar el dolor.
- Evitar lesiones secundarias.
Los principios generales de aplicación de primeros auxilios son:
- Actuar con calma y serenidad, pero con rapidez. La tranquilidad del
socorrista da confianza al accidentado y a aquellos que se encuentran
próximos.
- Analizar la situación y establecer prioridades, atendiendo primero las
situaciones más urgentes, caso de haber varios accidentados.
- Cerciorarse de que no existan peligros adicionales: gases tóxicos,
riesgos eléctricos, de explosiones, desprendimientos ... , retirando a los
accidentados fuera del lugar de peligro, o eliminando éste (parar
motores, señalizar, etc.,).
- Examinar bien al accidentado: estado de consciencia, respiración, pulso,
heridas, fracturas, hemorragias, quemaduras ... con objeto de priorizar
los auxilios a prestar.
- Colocar y mantener al herido en posición horizontal si está consciente, o
en posición lateral de seguridad (PLS) si está consciente y se tiene el
convencimiento de que no sufre lesiones en la columna vertebral. De
esta forma se mejora la circulación sanguínea y se oxigena mejor el
cerebro.
- Hacer sólo lo imprescindible. Si se intentan hacer muchas cosas, como
curas complicadas o transportes arriesgados, sólo se consigue aumentar
los dolores y empeorar el estado del accidentado. Las curas han de ser
simples y el socorrista siempre ha de tener en cuenta que no es un
profesional en la materia y que nunca puede sustituir a un médico.
- Llamar lo antes posible a los servicios médicos, puestos de socorro,
Cruz Roja, fuerzas de seguridad, para transportar al herido.
- Mantener caliente al accidentado, arropándolo o tapándole con una
manta. Todo accidentado tiende a perder temperatura.
- No dar de beber a una persona inconsciente, ya que podría ahogarse.
- No mover al accidentado, a menos que sea absolutamente necesario.
Se debe trasladar al enfermo sólo en caso de que no se pueda avisar a
personal especializado.
- Tranquilizar al accidentado, calmar sus temores, procurar que no vea las
heridas.
- Desatar o cortar ropas con tijeras o navajas si aprisionan al accidentado.
- Alejar a los curiosos de los alrededores del paciente.
- En caso de vómitos poner la cabeza de lado, con objeto de que lo
arrojado no penetre en el aparato respiratorio ...
- Sacar de la boca del accidentado alimentos u otros elementos extraños
que pueda tener, incluso la dentadura postiza.
- Si se estima que el accidentado está grave no permitirle que se ponga
en pie ni que camine.
- Cubrir heridas con vendas o gasas estériles, cuidando no tocar con los
dedos el interior de las mismas. Si tiene clavado algún cuerpo extraño
no intentar sacarlo.
- Improvisar torniquetes, tablillas, camillas, etc., cuando haya fracturas o
heridas sangrientas.
- Evitar el shock. El colapso o shock es un fracaso de las funciones que
tiene encomendadas el aparato circulatorio. Cuando el organismo
humano es víctima de cualquier agresión fuerte: dolor intenso,
hemorragia grave, infarto de miocardio, intoxicación, impresión
emocional, etc., sus arterias, que conducen la sangre por el organismo y
que en estado normal mantienen una tensión permanente - la tensión
arterial - pierden esta tensión, se aflojan, con lo cual su calibre aumenta
y la sangre discurre con mayor lentitud, lo que es causa de que llegue
con dificultad a determinados órganos del cuerpo, algunos vitales, como
el cerebro, el corazón y los riñones. Esa caída de la tensión arterial se
acompaña de otros síntomas como: pulso muy acelerado y débil,
respiración rápida, palidez de piel, sudor frío, sensación de mareo y, en
algunos casos, desvanecimiento. Lo peligroso del shock es que se vaya
agravando hasta llegar a un punto en que se convierta en irreversible, es
decir, que no se recupere la tensión arterial. Si el shock se prolonga, las
células del organismo sufrirán la falta de oxígeno y, además, se
producirá una obstrucción del filtro renal. El tratamiento básico anti-
shock consiste en evitar que el accidentado pierda temperatura y
mantenerle en posición horizontal.
EL BOTIQUÍN EN LAS EMPRESAS
Videm también tema 63: anexo VI del Real Decreto 486/1997, por el que se
establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de
trabajo. Disposiciones aplicables a los lugares de trabajo utilizados por primera
vez a partir de la fecha de entrada en vigor del Real Decreto y a las
modificaciones, ampliaciones o transformaciones de los lugares de trabajo ya
utilizados antes de dicha fecha que se realicen con posterioridad a la misma.
- Los lugares de trabajo dispondrán de material para primeros auxilios en
caso de accidente, que deberá ser adecuado en cuanto a su cantidad y
características, al número de trabajadores, a los riesgos a que están
expuestos y a las facilidades de acceso de asistencia médica más
próximo. El material de primeros auxilios deberá adaptarse a las
atribuciones profesionales del personal habilitado para su prestación.
- La situación o distribución del material en el lugar de trabajo y las
facilidades para acceder al mismo y para, en su caso, desplazarlo al
lugar del accidente, deberán garantizar que la prestación de los primeros
auxilios pueda realizarse con la rapidez que requiera el tipo de daño
previsible.
- Sin perjuicio de lo dispuesto en los apartados anteriores, todo lugar de
trabajo deberá disponer, como mínimo, de un botiquín portátil que
contenga desinfectantes y antisépticos autorizados, gasas estériles,
algodón hidrófilo, venda, esparadrapo, apósitos adhesivos, tijeras,
pinzas y guantes desechables.
- El material de primeros auxilios se revisará periódicamente y se irá
reponiendo tan pronto como caduque o sea utilizado.
- Los lugares de trabajo de más de 50 trabajadores deberán disponer de
un local destinado a los primeros auxilios y otras posibles atenciones
sanitarias. También deberán disponer del mismo los lugares de trabajo
de más de 25 trabajadores, para los que así lo determine la autoridad
laboral, teniendo en cuenta la peligrosidad de la actividad desarrollada y
las posibles dificultades de acceso al centro de asistencia médica más
próximo.
- Los locales de primeros auxilios dispondrán, como mínimo, de un
botiquín, una camilla y una fuente de agua potable. Estarán próximos a
los puestos de trabajo y serán de fácil acceso para las camillas.
- El material y locales de primeros auxilios deberán estar claramente
señalizados.
El artículo 43 de la derogada Ordenanza General de Seguridad e Higiene
en el Trabajo, establecía de forma más completa el contenido mínimo de los
botiquines:
- Agua oxigenada, como antiséptico para desinfectar heridas.
- Gasas estériles, para limpiar y cubrir las heridas.
- Gasa impregnada de sustancias grasas o antisépticas, para las
quemaduras.
- Algodón hidrófilo, para almohadillar tablillas para las fracturas.
- Esparadrapo de tela para fijar o realizar vendajes.
- Vendas elásticas para realizar vendajes.
- Apósitos adhesivos como tiritas.
- Alcohol de 90° para desinfectar las manos del socorrista.
- Jabón germicida para lavar heridas.
- Antisépticos, como derivados mercuriales (mercurocromo), yodados, etc.
Elementos Adicionales del Botiquín
Además, puede incluir otros elementos como:
- Guantes estériles para prevenir infecciones.
- Pinzas de disección para retirar cuerpos extraños.
- Tijeras de punta redondeada, para cortar vendajes.
- Termómetro, para medir la temperatura en caso de hipertermia.
- Bolsa para agua de hielo para rebajar la inflamación en caso de
contusiones.
- Antihistamínico en pomada para quemaduras del sol, picaduras de
insectos.
QUEMADURAS
Las lesiones que se producen en el cuerpo humano, como consecuencia del
contacto con elementos calientes o productos químicos (ácidos o cáusticos),
exposiciones a las radiaciones solares o de otra procedencia y el paso de la
corriente eléctrica por él, se denominan quemaduras. Su gravedad está en
función de su extensión (a mayor superficie afectada mayor riesgo de muerte) y
de los que haya profundizado en el cuerpo; también influyen factores como la
zona en que se localiza la lesión, el que se infecte, e incluso la resistencia del
individuo que la sufre.
Las quemaduras se manifiestan en el hombre provocándole un estado de
shock y una sensación intensa de sed; más localizadamente producen lesiones
de diversa gravedad.
Las quemaduras pueden clasificarse según su intensidad y según su gravedad:
Clasificación de Quemaduras por Intensidad
a) Según su intensidad se clasifican en tres grados:
- Primer grado, sólo se produce en la zona quemada, un ligero
enrojecimiento en la piel y dolor intenso, por irritación de los
terminales nerviosos al quemase la dermis. Se le llama ERITEMA.
- Segundo grado: se forman ampollas en la zona quemada que
contienen un líquido claro, sufriendo el lesionado un dolor intenso (se
destruye la epidermis y un espesor variable de la dermis).
- Tercer grado, las lesiones llegan al tejido celular subcutáneo y planos
inferiores. La piel queda resecada e incluso carbonizada e insensible
a los pinchazos de un alfiler debido a la destrucción de los terminales
nerviosos. Técnicamente se le denomina ESCARA.